Le dijeron que su esposa estaba condenada, pero él confió en su amor. Pocas semanas después… Casi firmaban su acta de defunción, ella estaba condenada, sin esperanza de vida.

Curiosidades 226 Visitas

Nadie se rinde ante el amor. Ni siquiera la muerte ha podido vencerlo. ¿Qué son, acaso, Romeo y Julieta? La más auténtica metáfora del poder que emana de ese sentimiento que llamamos amor. Alexander Way y Beatrice también vivieron una experiencia que puso a prueba sus sentimientos.

Beatrice estuvo al borde de la muerte. Inconsciente y conectada a la vida a través de las máquinas, los médicos aconsejaron a Alexander que dejara ir a su esposa. La mejor solución era darle la paz que requería su cuerpo. Los médicos insistieron en un detalle: era necesario corroborar que Beatrice donaría sus órganos una vez que sus signos vitales se apagaran.

Casi firmaban su acta de defunción, ella estaba condenada, sin esperanza de vida. Pero Alexander no estaba listo para dejar ir a su gran amor. Él aún quería luchar por ella. Su fuerza, voluntad y esperanza, guiaron a Beatrice por un peligroso túnel que la traería de vuelta a la vida.

Beatrice volvió del coma profundo, abrió sus ojos y se aferró a la vida. Los médicos estaban sorprendidos, nadie podía creer lo que ocurría: era un verdadero milagro. La recuperación fue lenta y, por momentos, muy desalentadora; pero valió la pena. Hoy la pareja disfruta de su unión y del fruto que nació de ella. Una pequeña niña que llamaron Rosemary.

Los milagros llegaron por partida doble a esta familia: primero volvió a la vida Beatrice, y después ella dio a luz. ¿Acaso el amor lo puede todo?

Compartir

Comentarios